¿Qué es el Portal?

Es necesario que tenga muy clara la visión, así como lo que implica ser parte de esta unidad en Cristo. Al final de esta lectura podrá registrarte si desea ser parte del Portal.

La Visión

Era Octubre 2017 cuando estando en Alemania, con motivo de los 500 de la Reforma de Martín Lutero, Dios nos dio una visión abierta al grupo de profetas que estábamos reunidos.

Los cielos se abrieron y vimos una preciosa estructura celestial con una puerta de Luz que brillaba en su parte central. Al unísono oímos la voz del Padre que exclamó: ¡Ocúpenla!

Al instante nos vimos transportados a aquel lugar glorioso y la puerta se cerró, pero se abrieron muchas ranuras, como pequeñas puertas todo alrededor del edificio.

El Señor dijo: solo entrarán mis consagrados, mis santificados, los puros de corazón.

Por meses, no supimos qué era aquello, hasta que estando reunidos en México una madrugada, varios hermanos, Dios nos habló de cómo el encuentro de Pedro y de Cornelio había abierto un portal que los expuso a ambos a una transformación radical de mentalidad. Algo nuevo empezaba que requería que ambos pusiesen todo lo que sabían a los pies de Cristo. La impartición de un poder que hermanaría a los hijos de Dios de todas las culturas los estaba fundiendo en un conocimiento del Padre celestial jamás experimentado por ninguno de los dos.

La idea de este portal de cambio bullía dentro de mi espíritu. Entonces el Señor me llevó a un lugar apartado en las costas de la rivera Maya.

Estando en oración una madrugada frente al mar, el Señor se manifestó a mí. Volví a ver ese edificio espiritual al que habíamos entrado en Alemania, pero ahora la Voz del Padre fue muy clara. Me dijo:

“Hija, cada cien años aproximadamente yo abro un portal en los cielos que determina el cumplimiento de mis propósitos sobre la tierra, por un siglo. Cuando el Portal es ocupado y mis propósitos son entendidos entonces estos vienen sobre la tierra.

A principios del siglo XX, abrí el Portal y manifesté mi Espíritu Santo en la calle de Azusa en California. Mis hijos tomaron de mi bendición, pero no ocuparon el portal ni lo entendieron. Se adueñaron del avivamiento para gloria de ellos y lo hicieron morir. La consecuencia de esto, fueron cien años en que el mal avanzó fuertemente en la tierra.

Me mostró entonces la primera Guerra mundial en el 1914, La influenza de 1917, que mató la tercera parte de la humanidad, la crisis financiera mundial en 1929, la segunda guerra mundial, seguida del comunismo y tras este la era del comunismo y luego el terrorismo.

Siempre mi misericordia se trató de interponer trayendo manifestaciones de Mi Espíritu, buscando a los entendidos, pero siempre apagaron los avivamientos que yo enviaba exaltando a los hombres que yo había escogido. Se enfocaron en el poder y en mis dones, pero no en conocerme y escucharme. Se desbordaron con lo externo de la alabanza a mi nombre y no en la búsqueda interna de la genuina adoración.

Ahora- continuó diciendo-El portal se ha vuelto a abrir, pero en este caso no sólo es un portal de 100 años sino de 800. Lo que se abrió en el portal del Siglo XIII lo voy a volver a hacer en gran manera sobre la tierra. Mi Espíritu llamará a mis hijos verdaderos y los hará entrar por esta puerta, sólo YO seré exaltado, me conocerán y serán verdaderamente hermanos.”

La Unicidad del Padre

El portal del que me hablaba el Padre tenía que ver con el verdadero “hermanarse” que unificaría a los hijos de Dios en el seno del Padre. Ahí es donde estaba escondido todo el poder, el conocimiento de Dios, los misterios escondidos por siglos.

El Portal era el cumplimiento en este siglo, de la más poderosa oración que hizo Jesús por nosotros: Padre que todos sean uno, como tu, oh Padre en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tu me enviaste. Juan 17:21

El Padre se muestra en toda su potencia cuando la esencia está a punto de perderse. Si hay algo que se ha perdido profundamente en nuestros días es el significado de lo que es ser verdaderamente hermanos y ser uno en Cristo y en el Padre. Esta es la esencia del Evangelio y lo que hemos perdido.

La naturaleza fundamental del Padre es SER UNO, esto no habla de uno, vs muchos dioses, o de algo único, sino de la esencia de lo que lo constituye.

El es la unicidad de todas las cosas, el poder que unifica todo el universo en sí mismo. Es lo infragmentable, lo indivisible, lo que abraza todo en El mismo. Todas las cosas por el subsisten y es en el resplandor de Su gloria que sustenta todas las cosas en Él.

Por eso dice: la Gloría que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.  Juan 17:22

Conocer a Dios tiene que ver con entender la potencia con que El entreteje, hermana, hace de una misma sustancia y esplendor a todos los hermanos. Esto es lo que hace que la Luz se produzca, que Su amor destelle Su potencia ordenándolo todo hacia Él mismo. ¡Que se le de a conocer!

“Ser Hermanos” es el concepto menos entendido y más pisoteado y corrompido; y es sin embargo nuestro llamado y lo que nos sumerge en Su gloria.

Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la Imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos.

A los que predestinó, llamó a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó, y a los que justificó a estos también glorificó.

Romanos 8:29-30

El Portal Hace 800 Años

 Cuando oí esta fecha, nada en mi conocimiento histórico-eclesiástico me apuntaba hacia el siglo XIII. Entonces empecé una búsqueda pidiéndole al Espíritu Santo que me guiara.

En aquella época todavía no había surgido la Reforma, por lo que no existía la Iglesia Cristiana y la única que existía era la Católica y la Griega Ortodoxa que se emancipó de esta en el siglo XI.

Esto significaba, que había algo que Dios había hecho en medio de la terrible corrupción que llevaba a la Iglesia a su total desaparición. Dios siempre mantuvo un remanente fiel en todas las eras de la historia que mantuvo viva la simiente de Cristo. De esta manera es que aparece en mi investigación un personaje muy conocido para todos, me refiero a Francisco de Asís.

Francesco, como era conocido, entendió lo que en mi corazón ardía como un carbón encendido que estaba a punto de producir el fuego.

Entendió la unicidad del Padre Eterno que hermana todas las cosas.

La historia desconocida de Francesco

 Cuando Dios empezó a hablarme de Francesco tuve que desenterrar escritos muy antiguos que aún existen, que guardan la pureza de sus escritos y nos desvelan la verdadera historia de lo que Dios hizo hace 800 años.

Estando prisionero durante la guerra de Asís, su compañero de celda, un verdadero mártir, a punto de ser sacrificado le entrega un librito en italiano y con gran súplica le pide que lo guarde con su vida. Este escrito era el motivo por el cual llevaron a la muerte a su compañero.

Al abrirlo se dio cuenta que era uno de los evangelios que había sido traducido en legua común por Pedro Valdéz. Este último fue un primer reformador que surgió a finales del siglo XII y quien fue perseguido hasta la muerte, junto con sus seguidores por el Papa Inocencio III.

Es en el pasaje del joven rico, donde Francesco tiene su primera gran epifanía de lo que cuesta seguir a Cristo. Esta historia resuena en su interior mientras se recupera, ya en libertad,  de una grave enfermedad que lo asedió durante su aprisionamiento.

Francesco fue un profeta que encarnó como Ezequiel, como Jeremías, o como Oseas la Palabra Viviente. Su vida fue la profecía que Dios quería hablarle a una Iglesia que lo había olvidado, vivificaría a Jesús y Su evangelio para hacer que la humanidad volviera al Padre.

Para el siglo XIII ya la gente, ni aún el Papa sabían a ciencia cierta quien fue Jesús. El pueblo oía la misa en latín, y el obispado estaba demasiado involucrado en la obtención de la riqueza y la política. El Iglesia era para los nobles, para los políticos y para los empresarios mientras los pobres sufrían en la ignorancia y la opresión. Le llamaron la era de oro de la Iglesia, pero estaba muy lejos de las verdaderas riquezas de Cristo.

Para la primavera del 1206 el corazón de Francesco estuvo decidido a dejar toda su vida como empresario, y toda su riqueza para seguir los pasos de Jesús al pie de la letra. (700 años a la fecha del derramamiento del Espíritu Santo en Azusa en  Abril 1906)

Tras haberle dado todos sus bienes a los pobres, fue llevado al tribunal episcopal. Ahí frente a todos se despojó de su ropa quedando completamente desnudo[1] en medio de la plaza central de Asís.

Tras de esto entregó sus pertenencias y su último dinero a su padre terrenal, le dio las gracias afirmando que a partir de ese día solo llamaría Padre, al Padre celestial.

Tanto su padre terrenal como el obispo quedaron consternados ante la acción de Francesco quien postrado de rodillas expresó que no quería nada de este mundo sino sólo seguir el evangelio al pie de la letra.

Esto produjo la burla en algunos y aprecio en otros. Sin decir más se apartó a los bosques, solo, sin más compañía que los pájaros, los árboles y la creación que unidos a sus cantos lo acompañaron. Una brisa tenue sintió que lo acariciaba mientras sus labios adoraban en una lengua inefable, Estaba siendo bautizado con el Espíritu de Dios. Pero Como Francisco se sentía incapaz por sí solo de alabar a Dios adecuadamente, llamó en su auxilio a las otras criaturas: los hombres, los animales y las criaturas inanimadas. Su amor a la naturaleza se basaba en la contemplación de Dios y de Cristo en las criaturas.

“Cuando «el Santísimo y amado Hijo» vino al mundo, no sólo dirigió su anuncio «a los hombres de buena voluntad», sino también «a la tierra, al mar, a los campos y a todo lo que hay en ellos»  para que todos ellos fueran partícipes del amor y de la paz de Dios.

Pero los hombres deberían hacer extensible a toda la creación el amor al prójimo que se les ofreció en la Encarnación, pues con su venida el «Señor de la Majestad» no sólo se hizo hermano de todos los hombres sino que en un cierto grado se hermanó también con el resto de la creación. La hermandad sobrenatural de los hombres en Cristo debe -a manera de un eco que se expande por todo el universo- continuarse y ampliarse en la relación fraternal a todas las criaturas que por el pecado original debieron soportar también un severo castigo. Aquí radica la razón más profunda de porqué llamaba él hermanas a todas las criaturas.

…el Dios Padre» «nos ha dado a conocer el misterio de su voluntad según el benévolo designio que él se propuso de antemano, para realizarlo en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra».

Francesco «a todas las criaturas llamaba hermanas, como quien había llegado a la gloriosa libertad de los hijos de Dios, y con la agudeza de su corazón penetraba, de modo eminente y desconocido a los demás, los secretos de las criaturas”[2]

Poco a poco su radical conversión y llenura del Espíritu de Dios empezó a atraer a la juventud de Asís. Era tal la manifestación de la sustancia divina, que se añadían y se hermanaban con él cientos de jóvenes. Todos lo dejaban todo, para vivir en la absoluta dependencia de Dios y negándose todos los placeres de este mundo.

La adoración de los “hermanos menores” (como se llamaba su grupo) la reconocían las aves que venían cada madrugada a adorar con ellos. Cuentan algunos de sus biógrafos más fidedignos que muchas veces estando en contemplación y unidos de tal manera al cielo, que el Espíritu los levantaba a volar con los ángeles y las aves.

Cuando necesitaban viajar para predicar el evangelio, y llenaron toda Europa, el “hermano viento” los arrebataba en un torbellino y los ponía donde tenían que predicar. Hubo pueblos enteros que se convirtieron porque vieron a los animales y a los peces responder al evangelio antes que ellos y por causa de esto fueron convencidos de pecado y se entregaron al Señor.

El Evangelio que se predicaba, era genuino, celestial, lleno de amor y de verdad y así sometía el sistema de este mundo.

Llegó el tiempo en que Francesco tuvo que comparecer frente al papa. Su orden crecía sin precedentes. Reuniones de más de 5000 personas se reunían a la vez y Dios suplía sobrenaturalmente todo lo que necesitaban durante todos los días que se reunían.

El Papa y los obispos se inquietaron y lo llamaron con el propósito de deshacer el movimiento y llamarlo ilegal en cuanto a sus normas.

Humildemente Francesco y algunos de sus discípulos entraron al Vaticano y le dijeron al Papa: “Solo queremos vivir el evangelio al pie de la letra.”

El Papa, mirándolos como a locos les dijo con cierta sorna: “nadie puede vivir el evangelio al pie de la letra… Ni aun nosotros que estamos al frente de la Iglesia”. Los obispos asintieron con actitud de burla. Entonces Francesco, lleno del Espíritu Santo levantó el rostro y dijo:

“¿Entonces para qué sirve toda esta Iglesia, para qué sirven vosotros señores obispos y para qué sirve usted Su Santidad?

El Papa se paralizó y cayó postrado ante Francesco llorando.

La humildad y la Verdad doblegaban todo el sistema eclesiástico de mentira y falsedad.

Entonces le dijo el Papa a Francesco, en secreto al oído: “Es horrible ser Papa, Francesco, es la posición más solitaria. Pausó y luego añadió: Tuve un sueño en que veía las columnas de la Iglesia que se estaban derribando y entonces entró un mendigo y se afirmaron otra vez. En el sueño me acerqué para ver quién era y eras tu…eras tu Francesco que venías a restaurar las columnas de la Iglesia.

Por años el evangelio se predicó por toda Europa y entre algunos países musulmanes. Hubo un despertar espiritual que produjo una gran cantidad de hombres y mujeres que la Iglesia de aquel entonces reconoció como grandes santos. Sus escritos llenos de visitaciones y revelaciones sorprendentes están escondidos muchos de ellos en el vaticano y en los monasterios.

Francesco llevó a la tierra de aquel tiempo el mayor despertamiento y avivamiento de señales y prodigios que viera la Iglesia desde el tiempo del libro de los hechos. Terminó con el sistema feudal europeo, trayendo la justicia a los pobres de su tiempo. Vivieron arrebatamientos al cielo y traslaciones sobrenaturales de un lugar a otro sin precedentes. La tierra conoció la gloria de Dios por medio de esos hermanos menores que se negaron todo con tal de conocer a Jesús.

Ya avanzado el movimiento, el Vaticano forzó a Francesco a escribir “La regola”. Una regla religiosa que finalmente acabaría con el poder de la orden. El sufrimiento que esto le produjo, lo condujo a la muerte. En sus últimos meses de vida se apartó solo a la montaña mientras su corazón se desgarraba escribiendo “la regola”. Tenemos que entender que la sustancia de unicidad con Dios y con todo lo creado le impedía dividirse de la Iglesia Católica. La unidad era la esencia de lo que Él era y Dios no se lo permitió como a Lutero.

La religión una vez más mataba la vida de Cristo en este caso en quien lo encarnaba tan fielmente. Francesco quería vivir los sufrimientos de Jesús hasta la última consecuencia y le pedía sin cesar a Dios ser traspasado por las llagas de Jesús. Y así le fue concedido, mientras moría en su corazón al escribir, el Espíritu de Dios descendió y lo traspasó. Vivió a Jesús al pie de la letra así como el haber sido copartícipe de Sus padecimientos, como orara también Pablo y se lo expresara así a los Filipenses.

Finalmente, el Vaticano tomó el control de la orden, matando el avivamiento y corrompiéndolo. Sus escritos llenos de pureza fueron sepultados, escondidos, y otros tergiversados. 

Pero la sustancia de ese gran despertamiento en el conocimiento del Padre, de lo que significa ser hermanos y estar unidos con toda la creación sigue escrita en el libro de las memorias de Dios; para ser abierto en esta hora, en un portal que se abre otra vez, 800 años después.

¿Qué nos pide Dios ahora?

 Cuando Dios me habló de Francesco, pensé que me pediría lo mismo que a él. Pero me dijo: Eso es lo que le pedí a Francesco porque en aquel entonces ya nadie sabía quien era mi Hijo Jesucristo. A ustedes sólo les pido un sacrificio: que se levanten una hora antes que el sol salga, cuando empieza el primer albor de la madrugada. Que no hagan nada, sino estar en mi reposo anhelando ser uno Conmigo y con Mi hijo.

Quiero que permitan que la naturaleza de unicidad que Soy Yo, se funda en ustedes para que sean verdaderamente hermanos, para que sean uno, como Yo y Mi Hijo somos uno.

El que tenga oídos, oiga. Y se llamado el que sea llamado. Y dios nos permita ver el mayor despertamiento espiritual de la historia.

Ana Méndez Ferrell

A los pies de Cristo.

[1] Desnudarse en el siglo XIII no era un símbolo de exhibicionismo sexual, sino de locura.

[2] Extratos de su biografía por Paul Saltiel.

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